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lunes, 11 de diciembre de 2017





Como muchos sabéis, estudio traducción y en concreto, me apasiona la traducción literaria. No vivo de ello, ni espero hacerlo hasta dentro de quién sabe cuánto tiempo. A parte de hablar alemán y varios idiomas que he aprendido a lo largo de mis estudios universitarios, la traducción me permite poder conocer en la voz original a poetas contemporáneos tan maravillosos como desconocidos en España. En esta ocasión, presento a 4 voces, 4 poetas de lengua alemana que desgraciadamente no han sido traducidas (todavía) al español. 

¿Por qué hago esto? Pues porque no tenéis ni idea de lo que nos estamos perdiendo ahí fuera. Durante mi estancia en Alemania tuve el placer de tener contacto con el movimiento G13. Y fuera de él, de conocer a muchas voces de poetas jóvenes alemanes, suizos y austríacos que la simpática librera de mi barrio me recomendaba cada sábado que iba a su librería para ojear.

Así tuve acceso al tercer tomo de una antología de poesía de jóvenes germanoparlantes. (Lyrik von Jetzt, Wallstein Verlag). En ella, se recogen muchos poemas de varios autores de habla alemana. La mayoría no pasan ni de los 25 años. Una verdadera joyita que por supuesto no encontraremos en España.

No sé cómo ni por qué has acabado haciendo click en esta entrada, pero si has llegado hasta aquí, comparte, comenta, difunde... Seamos un puente entre culturas y poesía. 



Lea Schneider 

1989. Poeta del movimiento alemán G13. Es traductora y escritora.

ziegen

es gibt sie hier überall, wie einen geruch, der aus dem boden kommt. zwischen ihren hörnern verstecken sie je ein schwarzes loch. an dieser stelle sind sie nicht besonders tief und können ohne offizielle genehmigung betrieben werden; man sollte sich ja auch nicht an fakten halten, wenn es nur so wenige davon gibt. die lokale bevölkerung weiß, wie man mit lücken umgeht, kapital aus ihnen schlägt: die futterbäume in der näheren umgebung wurden bereits von der vorletzten generation abgeerntet, daher das ziegenmonopol. wie jede etablierte ideologie legitimiert es sich durch das allgemeine vergessen seiner entstehung. die gegenwärtige situation entspricht also unveränderlich dem naturzustand, der eine lücke ist, die man mit ziegen füllt. einmal im jahr werden alle zusammengetrieben, ein großes erntefest für die materie, die sich in ihnen verfangen hat. ansonsten denkt man eher wenig darüber nach.

© Verlagshaus Berlin
Aus: Invasion rückwärts
Verlagshaus Berlin, 2014

Cabras

están en todas partes aquí, como un aroma que viniera de la tierra. entre sus cuernos esconden cada una un agujero negro. en ese sitio no son especialmente profundos y pueden ser operados sin autorización oficial; tampoco se debería pues ceñirse a los hechos, si de ellos hay tan pocos. la población local sabe cómo economizar los agujeros, sacan provecho de ellos: los árboles de forraje de los alrededores ya fueron cosechados por la penúltima generación, de ahí el monopolio de las cabras. como cualquier ideología establecida, se legitima por el olvido general de sus orígenes. la situación actual corresponde pues, al estado invariable de la naturaleza, el cual es un agujero que se ha llenado con cabras. una vez al año, se reúnen todos en un gran
festival de la cosecha para el tema que les tiene atrapados. de lo contrario, se reflexionaría bastante poco al respecto.



Anne Seidel

1988, Dresde. Artista alemana. Ha iniciado varios proyectos minimalistas y surrealistas en su ciudad natal. Es autora de publicaciones como Chlebnikov weint (Poetalade, 2015).

História trágico-marítima. Tragische Seegeschichte Maritime

                   Geschichte als Geschichte untergehender Schiffe.


von der traurigkeit unserer kurzen saetze ende oktober - bleibt eine erinnerung: ein dunkler stadtwald der dich aengstigt. weiter oben dringt in die kulissen leise regen, ich moechte nicht sagen die wipfel. wie du sind die gefalteten levkojen nicht der raum. der bleibt ungedacht. auch nachlassender rauch kennzeichnet nicht den raum. die sprache ist nicht der raum. der raum ist eine bank auf der wir uns voreinander verstecken, spaeter vielleicht am abend, wenn wir diese bank schon lange verlassen haben, hat sie wieder aufgehoert, der raum zu sein.

© Anne Seidel
Aus: Chlebnikov weint
poetenladen, 2015
Audioproduktion: Literaturwerkstatt Berlin, 2016

Historia como historia de unos barcos acrónicos

de la tristeza de nuestras breves oraciones termina octubre – permanece un recuerdo:  un bosque urbano oscuro que te inquieta. más arriba penetra la lluvia silenciosa en el telón de fondo, no quiero decir la copa del árbol. Como tú no están en la habitación las caídas mathiolas. permanece sin pensar. tampoco la disminución del humo identifica la habitación. el lenguaje no es la habitación. la habitación es un banco
en el que nos escondemos uno al otro, después quizás por la noche, cuando ya hayamos dejado este banco, terminará siendo la habitación de nuevo.

Daniela Chana

1985, poeta y escritora nacida en Viena. Estudiante de literatura comparada. Autora de obras como Dadaismus und die Anfänge des Cabarets in der Schweiz.


Jupiter

Ich liebe mein Bild in dir, Jupiter
Du züchtest Bienen auf dem Mond
Der Honig wird teuer verkauft
Er landet auf Broten und wird in Tassen gerührt
Ich liebe deinen Einfluss, Jupiter
Meine Tränen sitzen mit mir in Flugzeugen
Stehen mit mir an Schaltern und in Warteschlangen
Während du eine coole Sonnenbrille trägst
Zwei Schwestern sehen mich an, Jupiter
Die Töchter meines Geliebten
Beim Kondome-Holen bleibe ich im Aufzug stecken
Vergessen wir es, Jupiter

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Amo mi imagen en ti, Júpiter
Crías abejas en la luna
La miel se volverá más cara
Aterriza en panes y se mezcla en tazas
Amo tu efecto, Júpiter
Mis lágrimas se sientan conmigo en los aviones
Están conmigo en las ventanillas y las colas
Mientras tú llevas unas gafas de sol guays
dos hermanas me miran, Júpiter
Las hijas de los preservativos de mi amado
se quedan atrapadas en el ascensor
olvidémoslo, Júpiter



Eva Seck

1985. Nació en Rheinfelden pero actualmente vive en Basel. Ha colaborado con varios artistas y es autora de libros como Sommer oder wie sagt man (Wolfbach Verlag, 2015)

die weiden lassen
ihre blätter entspannt
ins wasser hängen
die touristenkanus
pflügen sich
den kanal hinauf
die schwäne bauen
nester aus plastikverpackungen
und wer ins wasser fällt
wird sofort aufgelöst

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los sauces dejan
sus hojas colgando
relajadas en el agua
las canoas de los turistas
surcan el canal
los cisnes hacen
nidos en los envases de plástico
y los que caen al agua

se diluyen en el acto.





Traducción original De Lara Peiró

domingo, 26 de noviembre de 2017



La gente siempre dice que aquellos que llegan a Berlín es porque tienen la necesidad de perderse para encontrarse, o al menos eso me dijeron todos cuando decidí marcharme de lo que se suponía que era mi hogar de y para toda la vida. Sin embargo, nunca he tenido esa necesidad. Nunca he querido encontrarme. Supongo que porque tengo miedo de que no me guste lo que vea o que quizás me guste demasiado como para reprimirlo. He intentado huir tantas veces de lo que soy que ya no recuerdo el número exacto de fracasos que he ido coleccionando de cada intento. Voy y vuelvo al mismo lugar como si mi camino fuera un círculo. Berlín siempre ha parecido otro intento de huida algo más melodramático. Y puede que sea otro fracaso más a mi larga lista, aunque yo prefiero tomarlo como una máscara de oxígeno para poder seguir respirando. En realidad, la vida es una sucesión de fracasos. Mamá nunca aceptó mi condición sexual y papá nunca estuvo el tiempo suficiente como para darse cuenta de que me gustaban los chicos. Casarme, tener hijos por apariencia, evitar el qué dirán… Ese no era mi plan de vida, si es que en algún momento he tenido uno en la cabeza, algo a lo que aferrarme como un clavo ardiendo. Mamá pareció olvidar esa parte de mi vida y continuar como si nada hubiera pasado. Pero yo no pude, me ahogaba en mi propia casa. Necesitaba quererme como soy, sin sentir vergüenza ni miedo de defraudar a los que me quieren.

Así he estado dieciséis años, aguantando en silencio la culpa de amar a los hombres, de mirarme en el espejo y darme asco y sentir pena de todos los que me rodean por ser un absoluto fracaso. Dieciséis años intentando convencerme de que la naturaleza es algo perfecto y bien delimitado. Y, sin embargo, cargo con la culpa de saber la decepción que soy para todos por no ser normal, ni lo que se esperaba de mí. Guardo en la memoria la cara de mamá cuando le dije que me gustaban los hombres. Aunque lo que más me dolió no fue ese gesto, sino el ver como apartaba la mirada a otro lado mientras ignoraba mis sentimientos y alimentaba mis miedos. Yo también me daba asco y quizás por eso tomé el camino más sencillo. Una fuga con la que poder tomar aire. Recuerdo que el primer día que pisé el suelo berlinés respiré profundamente pensando que así desaparecería todo lo que llevaba dentro. Llegué a Tegel en agosto con una maleta pequeña cuando la inmigración masiva aún no salía en las noticias. Cuando aún vivía en un mundo que yo había hecho para salvarme de mi mismo. Y después de todo, sigo siendo una persona a la que no conozco.

Lo primero que hice cuando llegué a Berlín fue emborracharme. Encontré un bar cerca de mi casa al que a veces aún voy, aunque ahora, siempre en compañía de la Cruda o con Lalo. Todas las luces del antro eran rojas y las paredes estaban empapeladas con recortes de revistas y portadas de Elvis Presley. Cuando ya no pude beber más me fui al baño del club y me quedé un buen rato ahí sentado, mirando las paredes firmadas por Picassos del siglo XXI. Al día siguiente me desperté en Alexanderplatz o bueno, mi siguiente recuerdo fue estar en esa plaza. Miraba hacia el cielo y veía como la Fernsehturm intentaba cortar las nubes. Esto era una isla de felicidad. Un somnífero que aliviaba mi mente y me dejaba vivir. Y así, empezaba una nueva vida.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Sudadera de ZebraMaduixa
Cuando llega el frío, soy feliz. Tengo esa sonrisa tonta en la cara. Cierro los ojos y parece que estoy caminando por alguna calle de Prenzlauer Berg. El aire me corta los labios, escribo poemas tristes y parece que llevo una musa colgada a la espalda, porque en cualquier parte, igual que se levanta una brisa de aire gélido, me viene de golpe un verso, o una historia que contar.

Intento tomar al pie de la letra estrofas de canciones. Me dejo llevar, sin importar donde acabaré. Empiezo proyectos que no acabo, e imagino a la "yo" que me gustaría ser en un futuro, que cada día, se vuelve un poco más presente. Noviembre ha traído el frío a Valencia y una nueva y calentita colaboración.


Sudadera Foxy




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